Dos derrotas consecutivas y una semana de ambiente cargado tanto en el plano institucional como a nivel vestuario es la tarjeta de presentación del Xerez ante el partido adelantado de la jornada en Segunda: Tenerife-Xerez.
La semana ha sido convulsa por Chapín y hemos oído de todo. Críticas desde la plataforma “Salvemos al Xerez” contra los administradores del club por su trato favorable a Joaquín Morales Domínguez -en detrimento del trato a la mencionada plataforma-, mientras Javi López por su parte, defendía la armonía del vestuario y Mario Bermejo, que reconocía la dificultad del duelo del viernes (21:00), afirmaba que el equipo tiene la moral alta. Y es que no son palabras en vano las del cántabro. El Tenerife parece estar en una pendiente inversa a la del equipo jerezano. Sólo ha perdido un partido de los últimos siete (en el campo del líder Celta y en el último minuto) y tiene una ocasión de oro para salir de los puestos de descenso por primera vez en la temporada, lo que sin duda supondrá una motivación extra para los tinerfeños.
Tras el nombramiento de Antonio Millán como nuevo presidente de la entidad jerezana, aunque sólo a nivel representativo ya que las funciones están delegadas en los administradores, el Xerez intentará volver a centrarse en lo meramente deportivo para no perder comba en su lucha por entrar en los puestos de play off. En medio de este clima turbio, lo más positivo para el Xerez es la consciencia de la dificultad que entraña el choque, como se ha venido palpando toda la semana. Ya antes de que lo advirtiera Bermejo, Javi López y Redondo han venido avisando desde el comienzo de la semana de lo “complicado” que será el choque en las islas. Y dada su situación, el Xerez necesita más que nunca una vuelta de tuerca para no perder el rumbo.